El cuidado del ambiente es el cuidado de la vida (Opinión 6Com)

 

El uso de agroquímicos y pesticidas principalmente para las cosechas de distintos tipos en Argentina, se ven en un gran porcentaje y su efecto negativos en el medio ambiente, y por lo tanto en la salud humana, es de gran preocupación. Es un tema que no se habla lo suficiente y que, aunque muchas veces se plantea a estas sustancias tóxicas como la única alternativa, se desconoce mucho de procesos menos dañinos que se pueden utilizar en reemplazo.

En varias fuentes afirman que los agroquímicos afectan a muchas áreas de la naturaleza, perjudicando a la flora y fauna del lugar. El INTA (Instituto de Tecnología Agropecuaria) por ejemplo en su informe "Los productos fitosanitarios en los sistemas productivos de la Argentina" afirmó que:

“Sin el empleo de fitosanitarios (es decir agroquímicos) la pérdida de frutas, verduras y cereales a nivel mundial por daños causados por plagas alcanzaría un alto porcentaje. Sin embargo, matiza: "La literatura internacional reporta que su uso genera efectos no deseados, como pérdida de biodiversidad acuática, proliferación de especies plaga tolerantes y generación de resistencia en malezas, pérdida de polinizadores y contaminación del aire, suelo y aguas".

Si bien el uso de agroquímicos se ha convertido en el sostén de muchas empresas dedicadas al agro, y esto tiene una beneficencia económica para el país, estamos hablando de la salud de la población, de mantener nuestras tierras que, a fin de cuentas ¿No extraemos de esta misma tierra toda la materia prima, de la cual dependemos económicamente como país y de la cual vivimos? Además de la importancia de proteger las especies afectadas que son cada vez más propensas a contener enfermedades y el ciclo de la vida todo lo devuelve.

En el informe de Greenpeace “Agroquímicos: ¿por qué la agricultura se volvió dependiente de ellos y qué consecuencias trae?” nos cuenta lo siguiente:

“En los países desarrollados no está permitido su uso agrícola pero todavía se utilizan en los países en desarrollo, según reconoce la Organización Mundial de la Salud.”

 “El hecho de que no estén permitidos tiene que ver con que la mayoría de estos agroquímicos “deterioran la salud humana, la biodiversidad, el agua y el suelo”, según denuncia el Atlas de Pesticidas de 2022 publicado por Amigos de la Tierra de las sedes Europa y Alemania.

Un ejemplo cercano de los efectos que pueden producir estos productos en nuestra salud ocurrió en el Barrio Ituzaingó Anexo, ubicado en el sudeste de Córdoba. En 2001, nació el colectivo “Madres de Ituzaingó Anexo”, un grupo de madres que comienza a preocuparse por la salud del barrio al advertir la frecuencia inusual de mujeres con pañuelos en la cabeza, gran número de fallecidos por cáncer y niños con barbijo. Relevaron dos manzanas con más de setenta casos de cáncer. Hicieron reclamos a las autoridades para el análisis de las enfermedades y de los posibles contaminantes. Esto derivo en una serie de reformas en la ciudad como cambiar la fuente de agua potable. Se dictaron ordenanzas municipales que establecieron la “emergencia sanitaria y ambiental” y prohibieron fumigaciones alrededor del barrio, que derivaron finalmente en la prohibición de las fumigaciones en todo el campo de la ciudad. Se comprobó que al este del barrio se aplicaban agroquímicos con un equipo terrestre e identificaron restos de los venenos utilizados. Se elevó la causa a juicio, logrando llevar a juicio las fumigaciones con agroquímicos, por primera vez en América Latina y en Argentina.

Son muchas las fuentes que alertan sobre los peligros del uso de estos químicos:

“Cuando una persona entra en contacto con grandes cantidades de plaguicidas, el resultado puede ser una intoxicación aguda o efectos a largo plazo en la salud que pueden incluir cáncer y efectos adversos sobre la reproducción”, admite la propia OMS.

Además, para el sistema de desarrollo tampoco es 100% eficaz, como nos cuenta también Greenpeace: “producir dependiente de los agroquímicos también lleva a que surjan nuevas complicaciones, como pestes e insectos resistentes a herbicidas, lo que a su vez genera la necesidad de nuevas generaciones de semillas y un uso más intensivo de pesticidas.”

 También es importante que la sociedad conozca otras alternativas para deshacerse de las plagas en los campos:

“el INTA propone ampliar el conocimiento y fomentar el desarrollo de sistemas productivos basados en procesos ecológicos y la utilización de tecnologías apropiadas.”

Si empezamos a generar consciencia como sociedad el cambio es posible, y el beneficio es para todos. Hablando con profesionales e informándonos sobre el tema ahora sabemos que es posible prevenir este efecto negativo, por ejemplo, con la agroecología: La agricultura ecológica asegura alimentos sanos, protege el suelo, el agua y el clima, no contamina, ni daña la biodiversidad con el uso de agrotóxicos ni transgénicos. Cuida a la gente, desde agricultores hasta consumidores, permite el desarrollo de las comunidades y la soberanía alimentaria.

Otra forma de minimizar los daños es que los gobernadores a nivel nacional, provincial y local desarrollen y cumplan con aquellas leyes que regulan y controlan el uso de agroquímicos y su distancia con la población. A su vez las empresas deben cumplir con este protocolo.

Desde el resto de la población también se puede ayudar. Concientizando desde casa sobre la contaminación y los agroquímicos generamos ciudadanos responsables. También las campañas por redes sociales ayudarían a difundir esta información. O incluso desde distintas instituciones como escuelas, como es el caso de la comunidad de San Marcos Sud, en la provincia de Córdoba, y su proyecto artístico-educativo llamado "Canciones urgentes para mi tierra" que surgió de las escuelas rurales, involucrando a alumnos y docentes en la creación de canciones con temática ambiental. Este proyecto busca sensibilizar sobre problemáticas ambientales a través de la música, con la participación de artistas reconocidos.

El impacto para los suelos, agua, aire y los mismos productos al estar en contacto con agroquímicos es una situación que debe de alarmarnos, porque como ciudadanos nos vemos afectados directamente y también a el lugar donde habitamos. El cuidado del ambiente es el cuidado de la vida, que siempre será más valiosa que cualquier cadena de producción agrícola.


Autoras: Angelina Cerutti, Catalina Flores, Dana Mercado, Luciana Sosa y Lucía Zambudio (6to Comunicación)

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